En un intento por mantenerse relevante en el tablero geopolítico, la líder opositora venezolana María Corina Machado protagonizó un hecho sin precedentes al entregarle su medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El traspaso del galardón ocurrió durante un almuerzo privado en la Casa Blanca, una maniobra desesperada de Machado para mantener vivas sus opciones ante un mandatario republicano que, tras la caída de Nicolás Maduro, ha decidido apostar por la interlocución con el actual gobierno interino en Caracas.

"Se lo merece. Fue un momento muy emotivo", declaró Machado a la cadena Fox News. Trump, quien ansiaba ganar el premio el año pasado y suele vanagloriarse de sus logros, aceptó el obsequio calificándolo de "maravilloso gesto de respeto mutuo" y describió a la opositora en su red Truth Social como una mujer extraordinaria que ha pasado por muchísimo.

Sin embargo, el presidente evitó publicar fotografías del momento, manteniendo el encuentro en un perfil bajo que contrasta con sus habituales despliegues mediáticos.

El contexto de la reunión está marcado por el drástico cambio de rumbo que Trump impuso desde el pasado 3 de enero. Tras la captura y el derrocamiento de Maduro, quien fue trasladado a EE.UU. acusado de narcotráfico, la Casa Blanca enfrió las expectativas de un cambio de régimen total.

La prioridad de la administración republicana se ha centrado en el petróleo, las riquezas minerales y la lucha contra el narcotráfico, áreas donde Machado tiene poca influencia.

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En este nuevo escenario, Trump ha encontrado una interlocutora en Delcy Rodríguez, la sustituta de Maduro en el poder. El presidente estadounidense reveló que mantuvo una larga conversación telefónica con ella sobre comercio y seguridad, llegando a calificarla como una persona "formidable".

Mientras elogiaba a la funcionaria chavista, Trump lanzaba un balde de agua fría a la oposición tradicional al referirse a Machado simplemente como una "persona muy amable", pero aclarando que no la visualiza como la líder del país.

Caos en el Capitolio y negocios petroleros

Tras su paso por la Casa Blanca, Machado se dirigió al Capitolio para reunirse con senadores y asegurarles que cuenta con Trump para la libertad de Venezuela. Sin embargo, lo que debía ser una conferencia de prensa terminó en un mitin descontrolado.

Decenas de simpatizantes rodearon a la dirigente, obligando a la policía y a sus guardaespaldas a evacuarla en un vehículo sin que pudiera hablar formalmente ante los medios.

Mientras la política se dirime en gestos simbólicos, los negocios avanzan. Un funcionario confirmó bajo anonimato la primera venta de crudo venezolano decomisado por un valor de 500 millones de dólares, dinero que pasará a cuentas controladas por el Tesoro estadounidense.

A pesar de que Washington califica oficialmente al gobierno venezolano de "narcoterrorista", el secretario de Estado, Marco Rubio, busca aclarar el marco legal para que las multinacionales retomen la actividad extractiva, consolidando la política de Trump de combinar sanciones con pragmatismo comercial.